Pensado para lo que sale de CapCut: el vídeo se queda como está y encima se añade una cámara que responde a su propio audio. Los subtítulos incrustados y las caras se respetan.
Temblor y empujes al ritmo de la música y de los acentos de la voz.
Zoom dramático sobre quien habla, con topes para no cortar la cara.
Protección de subtítulos: la cámara nunca se los come.